¿Cómo se trata un SMD?

El tratamiento de los SMD depende de los síntomas del paciente, la etapa de la enfermedad, la edad, las enfermedades previas y la disponibilidad de un donante de médula ósea. Los objetivos del tratamiento son controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y aumentar la supervivencia del paciente:

  • Tratamiento de soporte (control de síntomas) mediante transfusiones de glóbulos rojos o plaquetas, antibióticos y otros medicamentos.
  • Estimulación de la médula para generar más células sanguíneas mediante la administración de factores de crecimiento y/o eritropoyetina (EPO).
  • Eliminación de células inmaduras anormales usando quimioterapia intensiva
  • Quimioterapia seguida de trasplante de células madre. Es el único tratamiento con capacidad curativa, pero está condicionado a la disponibilidad de un donante
  • La aparición de nuevos fármacos para el tratamiento de los SMD está permitiendo modificar satisfactoriamente la historia natural de esta enfermedad. Entre estos fármacos podemos encontrar:
    • Agentes hipometilantes: (Azacitidina y Decitabina) fármacos capaces de modular la expresión genética anormal que se produce en las células inmaduras de las personas con SMD. Con este tratamiento se persigue disminuir los síntomas, reducir la necesidad de transfusiones, detener la evolución de la enfermedad y aumentar la supervivencia.
    • Agentes inmunomoduladores: (Talidomida y Lenalidomida). Afectan a las células de la médula ósea anormales y estimulan a los linfocitos T del sistema inmune, provocando la muerte de estas células. Reducen la necesidad, e incluso logran la independencia de las transfusiones.

 

 

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